Sumisión.
El
tiempo vuela, bate sus alas con ímpetu para alejarse de su punto de partida. Se
marcha buscando paz, sabiduría y experiencia y no descansará hasta tocar
definitivamente su objetivo, el límite, que al alba todo el mundo teme y al
atardecer todo el mundo desea, como una gota de agua fría en pleno verano. Esto
nos enseña que no nos podemos despistar y calcular mal. O llegaremos al final de
nuestra existencia arrepintiéndonos de no exprimirlo al máximo.
Por que la vida es un sueño, y dura como tal: un instante.
2 comentarios:
putita
Quiéreme
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